Siempre defiendo mi soledad, arreglo palabras y versos para argumentar que me acomoda tener tiempo para las mil y una cosas que hago. es cierto, disfruto cada momento, cada segundo de vida haciendo las cosas que me gustan, que en su gran mayoría son el trabajo con la gente, con la comunidad o como diría mi jefe, con los vecinos.
Anoche, en cambio, me di cuenta que hay un lado que extrañaba, un lado tierno, más allá de la clásica pasión de una noche, que extrañaba el cariño, abrazar y no soltar, sentir un cuerpo junto al mio, a que me hicieran cariño en el pelo, a reírme de lo más tonto, la complicidad de antaño, el despertar y sentir lo mismo.
Mientras me duchaba para presentarme en sociedad de forma limpia y afeitada, pensaba en lo fome o extraño que es, luego de una noche de placer, despertar incómodo, sintiendo que quizás fue un error, o que da lo mismo lo que viene. No sabiendo bien quién está al lado mio; en la vida de un soltero pueden pasar mil cosas, aventuras, experiencias de una noche, pero sentir cariño es totalmente distinto.
Luego de mucha agua bajo el puente, puedo decir con facilidad que no soy de esos que se enamora, que sufre o que piensas en mantener algo, no creo en las relaciones, sino que en lo que se va a dando a cada momento. Agradezco la noche vivida, los momentos vividos y las caricias vividas.
Creo que es un motivo suficiente para volver a escribir, luego del ritmo aletargado de mi mundo rural, parecido a ese ir y venir de las gaviotas entre los barcos pesqueros y la playa, esa constante que jamás será noticia, que no rompe el stato quo, que no mueve mi engranaje, que no logra tocar ni lo más pequeño de mis sentimientos.
domingo, 8 de julio de 2012
martes, 24 de abril de 2012
Noche de Pichidegua
Hoy es martes, la gracia de un día como hoy es tener mañana escrito con letra digna y segura la cuenta pública de la municipalidad, en la televisión un gran crítico de literatura recomendando un libro de Parra, como si fuera una coincidencia que recién recibió el premio Cervantes, un iluminado de la literatura.
Yo viendo como se hace cultura en mi querido Santiago a través de los grafitis y de la idolatría de un negro americano, sólo por parecer un clon de Willy Smith, aunque para nosotros los sudacas, cualquier negro es un clon de él.
En Pichidegua el mundo es distinto, algunas cosas siguen siendo básicas, la vida transcurre entre cerros y disfrutar con gente cercana, hoy disfruté un gran asado y más allá de que la carne hubiera estado más que rica, es simplemente que disfruté con personas muy lindas, con personas que con abrir las puertas de su casa demostraron que abrieron las puertas de su corazón.
Qué hago yo en Pichidegua? una pregunta que día a día la he hecho, pero la respuesta está a flor de piel, es un lugar donde hay gente muy hermosa, donde más allá que los radicales, hay gente a quienes quiero mucho, porque mi 6to y 7mo sentido me dicen que sólo quieren lo mejor para Chile.
Ahora mi ojos se cierran, que tengan buena caza
Yo viendo como se hace cultura en mi querido Santiago a través de los grafitis y de la idolatría de un negro americano, sólo por parecer un clon de Willy Smith, aunque para nosotros los sudacas, cualquier negro es un clon de él.
En Pichidegua el mundo es distinto, algunas cosas siguen siendo básicas, la vida transcurre entre cerros y disfrutar con gente cercana, hoy disfruté un gran asado y más allá de que la carne hubiera estado más que rica, es simplemente que disfruté con personas muy lindas, con personas que con abrir las puertas de su casa demostraron que abrieron las puertas de su corazón.
Qué hago yo en Pichidegua? una pregunta que día a día la he hecho, pero la respuesta está a flor de piel, es un lugar donde hay gente muy hermosa, donde más allá que los radicales, hay gente a quienes quiero mucho, porque mi 6to y 7mo sentido me dicen que sólo quieren lo mejor para Chile.
Ahora mi ojos se cierran, que tengan buena caza
domingo, 18 de marzo de 2012
Pichidegua
Hace muchos años molestaba a una compañera de la universidad por vivir en Rengo, a diario le decía: "¿cómo puedes vivir en Rengo? ¿a caso está en el mapa?, he pasado cientos de veces por la carretera desde Chillán a Santiago y existe San Fernando y Rancagua, pero ¿Rengo?".
Como siempre, la lengua condena las burlas, pasaron los años, y me fui a trabajar con un honorable diputado de la república, el distrito era el 33... vale decir, la ciudad más grande era Rengo. Pasé aproximadamente 90 días de mi vida en esa ciudad, pero intercalados durante algo más de 6 meses, aprendí a querer el distrito, sus paisajes, la región, la gente y hasta a algunas de sus autoridades, casualmente, sólo los radicales y algunas amigas socialistas. En definitiva, pensé que jamás estaría en un lugar más lejano o desconocido que Rengo.
El tiempo pasó, deambulé entre Chillán y Santiago, como es la costumbre histórica, hasta que un llamado llegó justo en el momento preciso, no sé si fue un momento de debilidad, la necesidad de parar el mundo que da vueltas cada vez más rápido o simplemente un poco de desilusión del mundo que me rodeaba.
A veces cuando día tras día se ve la maldad de tanta gente, de gente inculta, gente cultísima, uno que otro diputado octogenario o por lo menos cercano a esa edad, provocan cansancio, bajan las energías y lo peor, las ganas de hacer cosas.
Así vine a dar a Pichidegua, una comuna de casi 20 mil habitantes que limita con Palmilla, Peumo y Las Cabras, la conectividad es espectacular si se tiene un automóvil, aunque sea pequeñito, para un peatón como yo, posterior a las 19 horas se transforma en una cárcel, no hay buses ni colectivos para salir a la "civilización", con eso me refiero a lugares como San Vicente de Tagua Tagua, Rengo o Rancagua.
¿Qué hago acá?, esa fue la gran pregunta que me hice en mi primer día laboral, aunque debo reconocer que hoy fue la última vez que me pregunté esto. En lo estricto, soy el encargado de comunicaciones del municipio, un lugar donde hay mucha libertad de hacer, y a veces, de no hacer, estoy en un rinconcito de la alcaldía, escondido con mi netbook tras un pequeño escritorio, me pueden encontrar en la radio haciendo el programa municipal, en la oficina del jefe (alcalde), en muy pocas ocasiones podrán verme en la oficina del lado conversando de la inmortalidad del cangrejo o cualquier otra cosa que libere mi cabeza de algo que me pueda estresar.
Reconozco que la lentitud me irrita, el día es eterno, porque la gente parece que escuchó mucho a los griegos y buscan el ocio para poder encontrar grandes ideas, las cosas que en mi vida en el Congreso eran para antes de ayer, acá son para pasado mañana "yo creo", un mundo distinto al que me cuesta acostumbrarme.
El pueblo, un lugar creado por Dios, para quienes crean en él, algunos podemos decir que el Gran Arquitecto del Universo puso su mejor esfuerzo en dar forma a estos paisajes, sectores lindísimos, podría definir que Pichidegua es una comuna hecha postal, cada sector es un lugar que se agradece conocer. Su gente es variada, hay sectores tranquilos, como El Salto, Santa Amelia y San Roberto, así como otros un poquito más conflictivos como Pataguas Cerro y San José de Marchihue, pero cada uno con su encanto.
El pueblo son tres calles largas, en la del medio que se llama independencia se encuentran los dos supermercados, la plaza, la municipalidad, el hospital, el hogar de ancianos, el gimnasio, liceo y cuanta cosa se les pueda ocurrir que pueda haber en un pueblo chico. Debo reconocer que también hay un pasacalle hecho por mi, que anuncia la llegada del BancoEstado a la comuna, gestión que acompañé a realizar y que hoy algunos se molestan porque se de a conocer.
Acá también hay gente mala, nunca he podido entender si la gente quiere el poder por el dinero que conlleva tenerlo o por satisfacer el ego, una gran pregunta que puede tener muchas más respuestas, en el caso de Pichidegua, creo que sería cada una por sí sola, el dinero y el ego. Ya soy conocido en la localidad por los comentarios malintencionados de un par de hermanos, pero si en una comuna de casi 20 mil habitantes en dos semanas me hago notar, sin duda se me infla el pecho como palomo y mi ego llega al cielo, no todos pueden hacerse relativamente famosos sin moverse de su escritorio, como versaba un antiguo comercial de financiera.
Estar acá es una aventura, se quiere a los forasteros por 15 minutos, luego exigen que todo debe ser entre y para los vecinos de Pichidegua, aunque he visto maldad, también me encontré con personas de apariencia buenas, de apariencia confiables, y digo de apariencia porque en el fuero interno nadie lo puede saber.
Por ahora sólo una parte de la historia, pronto un poco más de esta crónica.
Como siempre, la lengua condena las burlas, pasaron los años, y me fui a trabajar con un honorable diputado de la república, el distrito era el 33... vale decir, la ciudad más grande era Rengo. Pasé aproximadamente 90 días de mi vida en esa ciudad, pero intercalados durante algo más de 6 meses, aprendí a querer el distrito, sus paisajes, la región, la gente y hasta a algunas de sus autoridades, casualmente, sólo los radicales y algunas amigas socialistas. En definitiva, pensé que jamás estaría en un lugar más lejano o desconocido que Rengo.
El tiempo pasó, deambulé entre Chillán y Santiago, como es la costumbre histórica, hasta que un llamado llegó justo en el momento preciso, no sé si fue un momento de debilidad, la necesidad de parar el mundo que da vueltas cada vez más rápido o simplemente un poco de desilusión del mundo que me rodeaba.
A veces cuando día tras día se ve la maldad de tanta gente, de gente inculta, gente cultísima, uno que otro diputado octogenario o por lo menos cercano a esa edad, provocan cansancio, bajan las energías y lo peor, las ganas de hacer cosas.
Así vine a dar a Pichidegua, una comuna de casi 20 mil habitantes que limita con Palmilla, Peumo y Las Cabras, la conectividad es espectacular si se tiene un automóvil, aunque sea pequeñito, para un peatón como yo, posterior a las 19 horas se transforma en una cárcel, no hay buses ni colectivos para salir a la "civilización", con eso me refiero a lugares como San Vicente de Tagua Tagua, Rengo o Rancagua.
¿Qué hago acá?, esa fue la gran pregunta que me hice en mi primer día laboral, aunque debo reconocer que hoy fue la última vez que me pregunté esto. En lo estricto, soy el encargado de comunicaciones del municipio, un lugar donde hay mucha libertad de hacer, y a veces, de no hacer, estoy en un rinconcito de la alcaldía, escondido con mi netbook tras un pequeño escritorio, me pueden encontrar en la radio haciendo el programa municipal, en la oficina del jefe (alcalde), en muy pocas ocasiones podrán verme en la oficina del lado conversando de la inmortalidad del cangrejo o cualquier otra cosa que libere mi cabeza de algo que me pueda estresar.
Reconozco que la lentitud me irrita, el día es eterno, porque la gente parece que escuchó mucho a los griegos y buscan el ocio para poder encontrar grandes ideas, las cosas que en mi vida en el Congreso eran para antes de ayer, acá son para pasado mañana "yo creo", un mundo distinto al que me cuesta acostumbrarme.
El pueblo, un lugar creado por Dios, para quienes crean en él, algunos podemos decir que el Gran Arquitecto del Universo puso su mejor esfuerzo en dar forma a estos paisajes, sectores lindísimos, podría definir que Pichidegua es una comuna hecha postal, cada sector es un lugar que se agradece conocer. Su gente es variada, hay sectores tranquilos, como El Salto, Santa Amelia y San Roberto, así como otros un poquito más conflictivos como Pataguas Cerro y San José de Marchihue, pero cada uno con su encanto.
El pueblo son tres calles largas, en la del medio que se llama independencia se encuentran los dos supermercados, la plaza, la municipalidad, el hospital, el hogar de ancianos, el gimnasio, liceo y cuanta cosa se les pueda ocurrir que pueda haber en un pueblo chico. Debo reconocer que también hay un pasacalle hecho por mi, que anuncia la llegada del BancoEstado a la comuna, gestión que acompañé a realizar y que hoy algunos se molestan porque se de a conocer.
Acá también hay gente mala, nunca he podido entender si la gente quiere el poder por el dinero que conlleva tenerlo o por satisfacer el ego, una gran pregunta que puede tener muchas más respuestas, en el caso de Pichidegua, creo que sería cada una por sí sola, el dinero y el ego. Ya soy conocido en la localidad por los comentarios malintencionados de un par de hermanos, pero si en una comuna de casi 20 mil habitantes en dos semanas me hago notar, sin duda se me infla el pecho como palomo y mi ego llega al cielo, no todos pueden hacerse relativamente famosos sin moverse de su escritorio, como versaba un antiguo comercial de financiera.
Estar acá es una aventura, se quiere a los forasteros por 15 minutos, luego exigen que todo debe ser entre y para los vecinos de Pichidegua, aunque he visto maldad, también me encontré con personas de apariencia buenas, de apariencia confiables, y digo de apariencia porque en el fuero interno nadie lo puede saber.
Por ahora sólo una parte de la historia, pronto un poco más de esta crónica.
domingo, 17 de julio de 2011
Un fin de semana al aire libre
Viajar siempre es un placer, aunque sea a San Bernardo o Melipilla, pero en esta ocasión fue en un bus al sector llamado "Granizo" en la comuna de Olmué. El escultimo logra fenómenos que no se dan en la sociedad actual, logra mezclar personas de distintos logares, realidades socio ecoómicas y culturales en un solo círculo, en actividades entretenidas al aire libre, lejos de la televisión, el computador y los vicios en los cuales suelo caer cada fin de semana.
Algunos podrían decir que el escultismo es una religión, en lo estricto de la palabra, que proviene de religare, ya que tiene la característica de ser universal y de unir con un fin, éste es la formación del carácter de los muchachos logrando hombres libres y respetuosos, buenos ciudadanos para una sociedad cada vez más enfermisa e individualista.
Mi gran placer es pertenecer a instituciones, conocer, comprender y enseñar, pero sin duda, lo más gratificante es trabajar con niños, con aquellos que te llevan a hacer cosas que no harías ni por ti mismo, esos niños carentes de afectos que buscan comprensión y cariño.
Estos dos días en campamento bajo techo (carpas armadas dentro de un internado), más allá del frío de una Campana nevada, de la lluvia con toques marinos, fue un reencuentro con lo que me ha apasionado toda la vida, vivir al aire libre, lejos de noticias, temblores, problemas mundanos, lejos de la realidad que nos carcome día a día y que nos cansa de sólo pensarla.
Algunos de verdad soñamos dejar el mundo mejor de como lo encontramos, tal como nos pidió nuestro fundador Baden Powell en su último mensaje, aunque vemos en las noticias que el mundo va en retroceso, que el desarrollo es sólo económico, ni intelectual ni social, bueno, dependiendo del lugar geográfico donde se realice la medición.
Olor a tierra húmeda, arboles nativos y muy en especial... a boldo. Acampar siempre es un buen panorama, especialmente cuando los sueños vuelven a nacer en los ojos incrédulos de alguien que comienza a vivir lo mismo que muchos hemos hecho y seguimos haciendo hasta el día de hoy.
Este viaje fue a Olmué y a cada fogata que he vivido durante toda mi vida, fue el Lago Ranco, el Rosal, Los Lleuques, Los Ángeles, San Fabián, Melipilla, Talagante, Isla de Maipo, Minas del Prado, Chillán, Chivilingo, Cerro Negro, y decenas de otros lugares, donde al son de la canción del adios o del cumbayá he cmpartido este oasis de buenas intensiones. De regreso al mundo terrenal ya estraño las canciones, conversaciones y caminatas, es un tacto adictivo, creo que mucho más que el tabaco.
Algunos podrían decir que el escultismo es una religión, en lo estricto de la palabra, que proviene de religare, ya que tiene la característica de ser universal y de unir con un fin, éste es la formación del carácter de los muchachos logrando hombres libres y respetuosos, buenos ciudadanos para una sociedad cada vez más enfermisa e individualista.
Mi gran placer es pertenecer a instituciones, conocer, comprender y enseñar, pero sin duda, lo más gratificante es trabajar con niños, con aquellos que te llevan a hacer cosas que no harías ni por ti mismo, esos niños carentes de afectos que buscan comprensión y cariño.
Estos dos días en campamento bajo techo (carpas armadas dentro de un internado), más allá del frío de una Campana nevada, de la lluvia con toques marinos, fue un reencuentro con lo que me ha apasionado toda la vida, vivir al aire libre, lejos de noticias, temblores, problemas mundanos, lejos de la realidad que nos carcome día a día y que nos cansa de sólo pensarla.
Algunos de verdad soñamos dejar el mundo mejor de como lo encontramos, tal como nos pidió nuestro fundador Baden Powell en su último mensaje, aunque vemos en las noticias que el mundo va en retroceso, que el desarrollo es sólo económico, ni intelectual ni social, bueno, dependiendo del lugar geográfico donde se realice la medición.
Olor a tierra húmeda, arboles nativos y muy en especial... a boldo. Acampar siempre es un buen panorama, especialmente cuando los sueños vuelven a nacer en los ojos incrédulos de alguien que comienza a vivir lo mismo que muchos hemos hecho y seguimos haciendo hasta el día de hoy.
Este viaje fue a Olmué y a cada fogata que he vivido durante toda mi vida, fue el Lago Ranco, el Rosal, Los Lleuques, Los Ángeles, San Fabián, Melipilla, Talagante, Isla de Maipo, Minas del Prado, Chillán, Chivilingo, Cerro Negro, y decenas de otros lugares, donde al son de la canción del adios o del cumbayá he cmpartido este oasis de buenas intensiones. De regreso al mundo terrenal ya estraño las canciones, conversaciones y caminatas, es un tacto adictivo, creo que mucho más que el tabaco.
viernes, 8 de julio de 2011
RECURDOS DE UN SER DESCONOCIDO
En la lejanía del tiempo y la distancia, encasillado en un mar de recuerdos, comienzo a descubrir que el mundo actúa, piensa y ama lejos de mi solapado mundo de viajes libres, de conversaciones interminables y en un sinfín de conocer personas cada vez más interesantes.
Recorrer el mundo hace que en cada momento se adquieran nuevas experiencias y conocimientos, nuvas formas de ver la vida; aunque el aprendizaje de los más vetustos se renueva cual ave Fénix en mi comportamiento cada vez más relajado, tranquilo y solitario.
Regalo útil para vivir feliz es una carretera con un buen fin, o como dice Aleks Syntec: "el camino no se acaba, continuaré sin descanso, si logro llegar hasta un punto final, donde no hay más por andar"... el resto del tema lo abandono, porque el seguir recordando y pensando en utopías de distancia desconcentra mi caminar firme y claro por la "vereda tropical", quiero seguir en un viaje perpetuo, conocer a más personas que los que habitan China, aunque sin su tradicional cara de sospecha de estos individuos con color a demócrata cristiano (no es Xenofobia, sino que simplemente una analogía para alegrar una tarde de empate futbolero y comienzo de tendinitis).
Existen historias de intermedios en el andar, como los conflictos de quienes tienen cuarenta o llegando a los cincuenta, el conocer los dramas de las mujeres y la libertad de los hombres que sólo buscan saciar las ancias de compañía, o esas féminas descritas mamonamente por Arjona que no se liberan de los rollos y traumas provocados por la falla en un matrimonio. Quizás al comenzar un camino junto a alguien significa una proyección total que se rompe con una separación, y que muy en especial, rompen su propia proyección perfecta de la autoimágen.
Soñar en solitario significa lograr metas personales y hacer el quite a cualquier elemento que signifique cambiar de riel, cambiar prioridades y cambiar un paradigma casi perfecto. Equilibro en la autoimágen, equilibro en el actuar y pensar, sensación de tranquilidad que me molesta, pues las metas, logros y muy en especial, las desepciones provocan que mi vida suba y baje, vale decir, que viaje por el mar de los comportamientos y la persepción.
Debo un café, una ida al cine, un almuerzo y espero dos visitas, todo marcado por distintas sensaciones de cariño, semicariño, atracción, casi amor, enrredos de mi cabeza en los mil mares de mas sensaciones... esos deseos de abrazar, y esa rabia cuando sientes que perdiste a quien crees que es la mujer más importante de tu vida (sin pensar en la familia, obvio).
Me carga la sensación de pacividad y resignación, esa idea católica del dolor, de la otra mejilla, del sufrimiento por el prójimo, ese "dar hasta que duela" del padre Hurtado. Prefiero no el egoísmo, sino que el ombliguismo extremos a la hora de lograr metas, olvidar el sentir por un fin, por tener elementos exquisitos para volar por las nubes y contemplar a quienes caminan en el mundo de los "de a pié". Es como pensaba el mítico Juan, pero no Juan el bautista, ni Juan Pablo II, sino que "Juán Salvador Gaviota", el que se perfeccionaba en conocer y volar, quien alcanzaba grandes velocidades para conocer las sensaciones de surcar el cielo con la velocidad de un águila. Juan miraba desde muy arriba como las gaviotas normales iban y venian desde la tierra firme a los pesqueron, sin otra finalidad que alimentarse; él sentía que debía aprovechar sus capacidades para ser más que lo impuesto socialmente por la bandada de la comida, él tenía como finalidad volar, muy alto y muy rápido.
No tengo alas de gaviota, pero me cargan los de la bandada de la comida, los que van en la mitad de la ola, los que asumen con una reverencia, los que aceptan para no complicarse la vida. Me gusta estar con los ojos más abiertos y sin ataduras que me permitan elevarme, volar. Por ahora sonrío al mundo, extraño a un par de gremlin, a unas cuantas gaviotas y a un picaflor volador, pero miro al horizonte y más que ver gente tan común como en una foto del paseo Ahumada, veo un horizonte sin fin.
Recorrer el mundo hace que en cada momento se adquieran nuevas experiencias y conocimientos, nuvas formas de ver la vida; aunque el aprendizaje de los más vetustos se renueva cual ave Fénix en mi comportamiento cada vez más relajado, tranquilo y solitario.
Regalo útil para vivir feliz es una carretera con un buen fin, o como dice Aleks Syntec: "el camino no se acaba, continuaré sin descanso, si logro llegar hasta un punto final, donde no hay más por andar"... el resto del tema lo abandono, porque el seguir recordando y pensando en utopías de distancia desconcentra mi caminar firme y claro por la "vereda tropical", quiero seguir en un viaje perpetuo, conocer a más personas que los que habitan China, aunque sin su tradicional cara de sospecha de estos individuos con color a demócrata cristiano (no es Xenofobia, sino que simplemente una analogía para alegrar una tarde de empate futbolero y comienzo de tendinitis).
Existen historias de intermedios en el andar, como los conflictos de quienes tienen cuarenta o llegando a los cincuenta, el conocer los dramas de las mujeres y la libertad de los hombres que sólo buscan saciar las ancias de compañía, o esas féminas descritas mamonamente por Arjona que no se liberan de los rollos y traumas provocados por la falla en un matrimonio. Quizás al comenzar un camino junto a alguien significa una proyección total que se rompe con una separación, y que muy en especial, rompen su propia proyección perfecta de la autoimágen.
Soñar en solitario significa lograr metas personales y hacer el quite a cualquier elemento que signifique cambiar de riel, cambiar prioridades y cambiar un paradigma casi perfecto. Equilibro en la autoimágen, equilibro en el actuar y pensar, sensación de tranquilidad que me molesta, pues las metas, logros y muy en especial, las desepciones provocan que mi vida suba y baje, vale decir, que viaje por el mar de los comportamientos y la persepción.
Debo un café, una ida al cine, un almuerzo y espero dos visitas, todo marcado por distintas sensaciones de cariño, semicariño, atracción, casi amor, enrredos de mi cabeza en los mil mares de mas sensaciones... esos deseos de abrazar, y esa rabia cuando sientes que perdiste a quien crees que es la mujer más importante de tu vida (sin pensar en la familia, obvio).
Me carga la sensación de pacividad y resignación, esa idea católica del dolor, de la otra mejilla, del sufrimiento por el prójimo, ese "dar hasta que duela" del padre Hurtado. Prefiero no el egoísmo, sino que el ombliguismo extremos a la hora de lograr metas, olvidar el sentir por un fin, por tener elementos exquisitos para volar por las nubes y contemplar a quienes caminan en el mundo de los "de a pié". Es como pensaba el mítico Juan, pero no Juan el bautista, ni Juan Pablo II, sino que "Juán Salvador Gaviota", el que se perfeccionaba en conocer y volar, quien alcanzaba grandes velocidades para conocer las sensaciones de surcar el cielo con la velocidad de un águila. Juan miraba desde muy arriba como las gaviotas normales iban y venian desde la tierra firme a los pesqueron, sin otra finalidad que alimentarse; él sentía que debía aprovechar sus capacidades para ser más que lo impuesto socialmente por la bandada de la comida, él tenía como finalidad volar, muy alto y muy rápido.
No tengo alas de gaviota, pero me cargan los de la bandada de la comida, los que van en la mitad de la ola, los que asumen con una reverencia, los que aceptan para no complicarse la vida. Me gusta estar con los ojos más abiertos y sin ataduras que me permitan elevarme, volar. Por ahora sonrío al mundo, extraño a un par de gremlin, a unas cuantas gaviotas y a un picaflor volador, pero miro al horizonte y más que ver gente tan común como en una foto del paseo Ahumada, veo un horizonte sin fin.
martes, 28 de junio de 2011
VIAJE FUGAZ AL PUERTO
Un viaje fugaz, a la antigua, el mismo puerto que conoce más historias mias que el mejor de mis amigos, podría inducir que el mejor mejor amigo es Valparaíso, aunque como amigo no ayuda en exceso, porque contagia melancolía redundante, un poco de paz, pero rellena de elementos que provocan empinar gratamente una buena copa de vino, muchas veces con la excusa de olvidar algún tipo de sufrir.
Tur extraño, con cansancio de días de actividad, paseo por el Dominó y a la distancia saludos a la conocida pasarela Bellavista, que me sale hasta en la sopa por la sucursal de Presto que hay en ese sector.
Valparaíso tiene ese qué se yo... ese no sé qué que me llena de sensaciones contradictoria. Recorrer los mismos lugares de antaño provocan nostalgia de momentos de felicidad, en los que disfrutaba de la libertad y el amor, o por lo menos, lo que comprendía o interpretaba como tal.
Los tribunales de Valparaíso, la subida Cumming, el Congreso, la calle Viana de Viña son lugares que han marcado parte importante de mi vida y que en un momento de instrospección como el de ahora, donde me mantengo en un stato quo emocional, tranquilo y mirando al horizonte de forma casi desesperada, provocan un pequeño clic.
Pero no todo puede ser así de menalcólico, especialmente cuando rememoré mis primeros días en el distrito, con la orientación de una aveja con diez soles, más perdido que Karadima en el SENAME, aunque la verdad es que este representante del cuerpo de Cristo en la tierra estaría en su salsa. Recorrimos el cerro Alegre de principio a fin; en Viña de Mar, no sé, pero muchos cerros... la moraleja del recorrido casi sin fin fue "hay que seguir las instrucciones al pie de la letra, esto es como hacer un queque", en definitiva, de haber hecho un queque habría quedado más parecido a tejo o zuela, pero de esos zapatos antiguos.
Alguien me puede explicar cómo se les ocurrió en ese cerro llamado Recreo hacer una urbanización tan como las ....? Es que todos los lugares son iguales, subes, doblas, bajas, subes, doblas y aun así, es la misma calle, definitivamente me gusta el orden español en forma de tablero de ajedrés, y aunque no soy bueno para ese juego por mi alto grado de impaciencia, si me ubico a la perfección, especialmente como dijo el padre Agostino Montelli "con nombre de mapuches para un lado y nombre de masones para el otro", como cuando ejemplificaba el orden de los nombres de las calles penquistas.
Quizás podrían ser como en Roma, donde no importando dónde estes, las calles llegan a la iglesia, aunque no me interesa ir a misa, pero si hay un punto de referencia claro que permite no gastar bencina, tiempo y energía en encontrar un lugar para poder aparcar y decir "llegué al destino" sería simplemente feliz.
Aun así, rodear los cerros de forma casi desesperada no es tan malo, ver la bahía de noche es un espectaculo impagable, aunque puede ser pagable pensando en la cantidad de cientos de miles de litros de combustible que se invirtieron.
Un viaje al puerto muy fugaz, un ir y venir tan rápido como el viaje de un péndulo, pero reconfortante por salir del aire santiaguino y del rapido caminar y volver al ir y venir de las gaviotas a los pesqueros.
sábado, 11 de junio de 2011
NOCHE DE JUEGOS
Mientras miro en la televisión cómo la gente pone manzanas una sobre otra, para lograr ganar un par de millones de pesos en un programa de metas extrañas, hago un recondo de las mil cosas vividas en tan sólo 24 horas.
No sé si iría a un canal de televisión a exponer mi limitada motricidad fina por treinta millones de pesos, aunque si trabajo contestando el teléfono a cientos de miles de personas por un poco menos de dinero, creo que sería una opción altamente razonable.
¿Qué haría con treinta millones?, No es mucho como para viajar por el mundo, pero algunos lugares se pueden recorrer, quizás Hungría, Francia, obviamente Italia (por las italianas) o China, ellos son caletas y no creo que logre conocerlos a todos, uno por uno, pero es una cultura interesante por un paradigma distinto y sin duda, mucho más sabio que el occidental acomodado a los semicivilizados de latinoamérica.
Para una campaña parlamentaria no alcanza, así es que lo deshecho inmeditamente, a concejal puede ser, pero no es una pega que me guste. ¿Cuántos café alcanzarán?, sirve para hacer lobbie político de café en café.
Quizás un auto altamente económico, como para que los otros 26 millones sirvan para la bencina por lo menos un par de meses, para viajar ida y vuelta a Chillán, ir a carretiar un par de veces a Valparaíso y Rancagua, ir a Mendoza a comprar libros y música.
Lo triste de todo esto, es que debiera decidir entre una de todas estas opciones, vale decir, treinta millones es muy poca plata, como para hacer un asesinato de imágen al demostrar al país mi restringida capacidad de equilibrio.
En definitiva, efectivamente es mejor estar viendo esto que ser el actor principal...
No sé si iría a un canal de televisión a exponer mi limitada motricidad fina por treinta millones de pesos, aunque si trabajo contestando el teléfono a cientos de miles de personas por un poco menos de dinero, creo que sería una opción altamente razonable.
¿Qué haría con treinta millones?, No es mucho como para viajar por el mundo, pero algunos lugares se pueden recorrer, quizás Hungría, Francia, obviamente Italia (por las italianas) o China, ellos son caletas y no creo que logre conocerlos a todos, uno por uno, pero es una cultura interesante por un paradigma distinto y sin duda, mucho más sabio que el occidental acomodado a los semicivilizados de latinoamérica.
Para una campaña parlamentaria no alcanza, así es que lo deshecho inmeditamente, a concejal puede ser, pero no es una pega que me guste. ¿Cuántos café alcanzarán?, sirve para hacer lobbie político de café en café.
Quizás un auto altamente económico, como para que los otros 26 millones sirvan para la bencina por lo menos un par de meses, para viajar ida y vuelta a Chillán, ir a carretiar un par de veces a Valparaíso y Rancagua, ir a Mendoza a comprar libros y música.
Lo triste de todo esto, es que debiera decidir entre una de todas estas opciones, vale decir, treinta millones es muy poca plata, como para hacer un asesinato de imágen al demostrar al país mi restringida capacidad de equilibrio.
En definitiva, efectivamente es mejor estar viendo esto que ser el actor principal...
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